Un año más, en lo que parece acabará siendo una tradición, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Granada ha organizado un homenaje a las víctimas de la represión franquista, y más en concreto a las que fueron asesinadas en la tapia del cementerio, por defender los valores de la democracia, frente al golpe de estado fascista.
Con un artículo en la prensa local se informaba del acto a celebrar, en homenaje a las dos mil quinientas personas que fueron fusiladas.
El acto consistió en la lectura de un manifiesto, la colocación de una placa en la tapia del cementerio
y una ofrenda floral
en memoria de los fusilados. Habida cuenta de la asistencia de familiares de las victimas, fueron momentos muy emotivos y cargados de sentimiento.
El acto contó con la presencia del Rector de la Universidad de Granada, Francisco González Lodeiro, que tomó la palabra para recordar la represión que el franquismo hizo en la Universidad. Empezando por el Rector de entonces, Salvador Vila.
Que sepamos, además del Rector, entre los profesores de la Universidad fueron fusilados otros cuatro catedráticos: José Palanco, de la facultad de Filosofía y Letras; Jesús Yoldi, de la facultad de Ciencias, Joaquín García Labella, de la facultad de Derecho y Rafael García-Duarte, de la facultad de Medicina.
Si tenemos en cuenta que la Universidad tenía unos 49 catedráticos, resulta que aproximadamente un 10% fueron asesinados, eso sin contar los que pudieron exiliarse, y los que fueron depurados.
La Universidad de Granada, en el curso 1929/30 era la tercera de España en número de alumnos, con 3.153 estudiantes (162 mujeres y 2.991 hombres), por delante se encontraban Madrid y Barcelona, con más de cinco mil estudiantes.
Comentó el Sr. González Lodeiro, cómo la represión que sufrió la Universidad de Granada a manos de los golpistas franquistas está sin historiar, aunque contamos con el reciente estudio de Gómez Oliver sobre la figura de José Palanco.
Sin duda sería un buen momento para que desde el Rectorado se organizara una Comisión que investigara dicha represión y poder contar con un listado de asesinados, depurados y exiliados, tanto de profesores como del resto del personal de la Universidad.
Una vez terminado este estudio se podía realizar una pequeña escultura, a instalar en el Jardín Botánico o en los jardines del Rectorado, que recordara a todos los miembros de la Universidad que fueron reprimidos cuando el golpe de estado franquista acabó con la democracia.
Artículo del periódico La Opinión sobre el homenaje:
Lectura sobre el tema: "El atroz desmoche : la destrucción de la universidad española por el franquismo, 1936-1945", por Jaume Claret Miranda. - Barcelona: Crítica, 2006