Hemos leido la Carta de Servicios de las Bibliotecas Públicas del Estado-Bibliotecas Provinciales de Andalucía y nos parece muy bien que la Dirección General del Libro y del Patrimonio Bibliográfico y Documental defina los servicios (21 "compromisos de calidad") que tienen que prestar las bibliotecas andaluzas, como:
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- Las consultas de información bibliográfica que, por su complejidad, no puedan ser resueltas en el momento, recibirán una respuesta en un plazo máximo de 72 horas.
- Actualizar periódicamente los contenidos de la página Web que serán revisados como máximo con un periodicidad quincenal.
- Dar respuesta a las desideratas o sugerencias de compra presentadas por los usuarios, en el plazo de 1 semana. Una vez procesados técnicamente los materiales, los usuarios recibirán un aviso por teléfono o por correo electrónico para consultar los fondos.
Nos parece estupendo que la Dirección General del Libro y del Patrimonio Bibliográfico y Documental quiera además que estos servicios se presten con calidad y que para conseguirlo hayan elaborado una serie de "indicadores".
Lo que nos sorprende es que al hablar de "indicadores de calidad" (23 en total) escriban:
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- Número de préstamos anuales por tipo de material.
- Número de socios nuevos al año.
- Número de fotocopias realizadas en la fotocopiadora.
¿Y éstos son indicadores? NO. Realmente, este listado son datos absolutos.
Nos sorprende que la Dirección General del Libro y del Patrimonio Bibliográfico y Documental confunda datos por indicadores. ¿Quién les asesora? Si tenían dudas (que las tienen), ¿por qué no copiaron los indicadores de rendimiento para bibliotecas perfectamente definidos en la norma ISO 11620
¿Qué podemos esperar de la Red de Lectura Pública en Andalucía si está dirigida por gente que no distingue entre indicadores y datos?


¡Qué pena me da Johnny! Me recuerda a mi misma delante de la puerta "cerrada" de la biblioteca municipal del Salón (Granada)
Lo de la biblioteca del Salon es lamentanble, tiene una situación ideal (está entre jardines), pero una de las plantas apenas se usa, los horarios son bien cortos, sin internet (por lo menos la última vez que fui), una coleccíón sin actualizar, etc.; total una biblioteca desaprovechada casi en su totalidad. Se nota que el Ayuntamiento de Granada tienes cosas más importantes que hacer que dedicarse a estas tonterias de tener bibliotecas a la altura del siglo XXI.
Es curioso que sea la "Dirección General del Libro y del Patrimonio Bibliográfico y Documental" la que se encarga de las bibliotecas y de la lectura; solo por el nombre ya se ve que es una antigüedad. Se sigue asociando la lectura con el libro (cuando hoy en dia es una lectura más, de los distintos soportes que hay) y se ve la biblioteca como patrimonio bibliografico y documental (nada de verla como algo más moderno: que difunde información por ejemplo).
La Administracion andaluza está bastante retrasada en todo lo que está relacionado con la lectura, con una concepción antigua y tradicional
la incompetencia de la función pública no se limita a las Bibliotecas, sino que se extiende a todos los sectores, sobre todo en Andalucía. ¿Qué puedes esperar de un presidente, con minúsculas, que en lugar de luchar por mejorar la calidad de la enseñanza del inglés, p.e. pretenda que aprendamos gallego y euskera?
Según la administración municipal de Medellín, “Los Parques Biblioteca son Centros Culturales para el desarrollo social que fomentan el encuentro ciudadano, las actividades educativas y lúdicas, la construcción de colectivos, el acercamiento a los nuevos retos en cultura digital. Y también son espacios para la prestación de servicios culturales que permiten la creación cultural y el fortalecimiento de las organizaciones barriales existentes.”[1] El proyecto de los Parques Biblioteca es ambicioso y novedoso en cuanto apuesta a la intervención oficial en la ciudad vía educación, cultura, equidad e inclusión de las clases sociales más pobres, vulnerables y desprotegidas de la comunidad. Los complejos urbanísticos se han construido en su totalidad en zonas antiguamente marginadas por completo y algunas de ellas casi tuguriales.
La ideas fundamentales del proyecto consisten en transformar la mentalidad barrial de las comunidades menos favorecidas, mejorar su entorno físico y cultural, servirles de estímulo y motor para su renovación, evolución y cambio, empoderar su orgullo citadino y sentido de pertenencia y, obviamente, ofrecerles alternativas de alta tecnología para diversión, descanso, conectividad, educación e ilustración. Por su fina clase, belleza y aporte al desarrollo de trascendencia, los Parques Biblioteca se convertirán en referentes urbanos y arquitectónicos, todo bajo el lema: “lo mejor para los más necesitados”, proporcionando ambientes interiores para el estudio y la ilustración, y espacios públicos exteriores para la interacción comunitaria, por medio de la lúdica y el disfrute.
El Plan incluye así en la ciudad universos locales comunitarios de altura y buen gusto, que promueven igualdad social, convivencia e integración ciudadana, todo lo cual incrementa en buena medida los índices de calidad de vida del ciudadano de Medellín.