Movilidad y circulación en Granada
Hoy termina la Semana Europea de la Movilidad y, sinceramente, en esta ciudad podemos hablar de muchas cosas, pero no de movilidad ni de circulación.

En Granada es imposible moverse. Pasear o andar por esta ciudad es un suplicio: calles ruidosas y sucias; aceras minúsculas e insuficientes y, lo peor de todo, un incivismo latente, preocupante y tolerado. Ayer, sin ir más lejos, los peatones que andaban por Plaza Nueva fueron literalmente desalojados para dar paso a los coches oficiales (hasta 25 se vieron aparcados en la Plaza) y a las motos (más de 30). El motivo, la solemne y concurrida inauguración en el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía del IV Encuentro Judicial Hispano-Marroquí. ¿Así promueven los máximos responsables estatales, autonómicos y provinciales la campaña "Semana Europea de la Movilidad"? Si de la movilidad peatonal pasamos a la movilidad de los vehículos la situación es de colapso, en Granada moverse en vehículo, sea público o privado, es imposible, un constante embotellamiento es la ciudad.
Si de la movilidad física pasamos a la intelectual, medida por la circulación por habitante en las bibliotecas públicas, la situación es casi peor. Los índices de lectura de Granada son de los más bajos de Andalucía (0,4), y los andaluces de los mas bajos de España (1). Ante esta situación (más del doble de lectura se produce en España respecto de Andalucía), que para cualquier político que entienda qué es la sociedad de la información sería grave, ¿cómo se explica que en el recién presentado Plan Estratégico de la Ciudad no se dedique una línea (ni un céntimo) a las bibliotecas municipales o a proyectos de fomento de la lectura? ¿Tanto cuesta ofrecer cultura a los ciudadanos? ¿Tanto cuesta habilitar zonas wifi, por ejemplo, con lo que podríamos avanzar en alfabetización informacional y en tener un ciudadano informado?
Así que este es el panorama: sin movilidad física y sin circulación mental; en una palabra, una ciudad sin modelo de futuro, sin ideas para su desarrollo y ensimismada en una parálisis preocupante.

En esta ciudad el único movimiento que se ve y se nota es el de los árboles, que cada vez hay menos. ¿Será que estorban?




pepetxu dijo
Me resulta muy triste ver la realidad reflejada tu artículo de hoy, que dista mucho de la Granada que yo recuerdo. Es como una bofetada de presente contra la idealizada imagen que conservo en mi memoria. La imagen de los árboles talados, es algo que jamás pensé que pudiera suceder en mi querida y añorada ciudad.
Salud
22 Septiembre 2006 | 09:46 PM