Hace poco leímos un post de El Documentalista Enredado que nos gustó, Evolución de la profesión de Bibliotecario, y nos gustaría dar nuestra opinión sobre este asunto. Aunque al hablar del origen de los bibliotecarios los manuales al uso se remontan a Sumer y Egipto, nosotros pensamos que la profesión de bibliotecario es una actividad moderna y que no ha existido siempre.
Asociamos el concepto de bibliotecario a la circulación, y cuando ésta no es posible o no se da (escasez de materiales) pensamos que nos encontramos ante un archivero o un custodiador. Lo que estamos diciendo podemos aclararlo con los siguientes gráficos:
ESCASEZ de materiales


ABUNDANCIA de materiales

Entre estas dos visiones hay un giro copernicano, un cambio radical y profundo. Aunque las bibliotecas y los depósitos de libros hayan existido desde tiempos inmemoriales, solo en sociedades donde se da una abundancia de documentos y por tanto es factible la circulación de los mismos, es donde aparecen las bases para que surja el bibliotecario. Pensamos que no es suficiente la aparición de la escritura para que aparezca el bibliotecario, con la escritura surge el archivo que custodia o la biblioteca que almacena (esa escritura escasa y de alto valor).


Para que nazca el bibliotecario es necesario que los soportes que fijan esa escritura sean abundantes, tan abundantes como para que la circulación de los mismos se imponga a las necesidades de custodia y guarda de unos materiales costosos y difíciles de producir.

Estas ideas nos llevan a pensar que el máximo desarrollo de lo que aquí estamos considerando bibliotecario, en la Edad Media europea, se tuvo que dar en al-Andalus y no, como suelen plantear los manuales, en los scriptorios de monasterios y conventos.

En resumen, lo que estamos planteando es que la profesión de bibliotecario, tal y como la entendemos, es joven y bastante reciente.